El giro en la percepción de la inmigración en Cataluña
Los datos del último Sondeig d’Opinió del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS) revelan un cambio significativo en la opinión pública catalana respecto a la inmigración. La evolución de los porcentajes de apoyo a la limitación de la entrada de inmigrantes —del 44,4% en 2023 al 63,7% en 2025— no solo refleja un crecimiento de casi 20 puntos en dos años, sino que consolida una tendencia ascendente que retorna a cifras similares a las registradas en 1993 (65,5%).

Este incremento, especialmente acelerado entre 2024 y 2025, coincide con un contexto político marcado por debates sobre políticas migratorias, tanto a escala estatal como europea, y puede interpretarse como un síntoma de preocupación social ante fenómenos como la gestión de flujos migratorios, la presión sobre servicios públicos o la integración sociocultural.
Distribución sociodemográfica y política
El análisis por franjas de edad y género muestra matices relevantes. La caída más acusada del apoyo a la inmigración se observa entre los hombres de 35 a 49 años y las mujeres de 25 a 34 años, mientras que el único crecimiento se da en el grupo de 50 a 64 años. Estos datos sugieren que el giro no es homogéneo, sino que responde a dinámicas generacionales y de género complejas, posiblemente vinculadas a percepciones de competencia laboral, acceso a la vivienda o cambios en el tejido social.
Desde el punto de vista político, el posicionamiento es casi unánime entre los votantes de Aliança Catalana (100% a favor de limitar), seguidos por los de Vox y el PP, que registran el crecimiento más notable. Resulta significativo que, por primera vez, más de la mitad de los electorados del PSC y ERC también se muestren a favor de la restricción, lo que indica una extensión transversal de esta postura más allá de los espacios tradicionalmente identificados con discursos restrictivos.
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Contexto y perspectivas
El director del ICPS, Oriol Bertomeus, ha subrayado que, en perspectiva histórica, el apoyo a limitar la inmigración se mantiene en niveles similares a los de 1993, a pesar de que la población extranjera en Cataluña se ha multiplicado por diez desde entonces. Este dato invita a una lectura prudente: la actual coyuntura podría reflejar una respuesta reactiva a cambios sociales rápidos, más que un giro ideológico irreversible.

No obstante, la encuesta también señala otros indicadores de cambio en el clima social catalán, como una cierta erosión en la preferencia por la democracia —especialmente entre los más jóvenes— y un retroceso en el apoyo al feminismo, sobre todo entre hombres jóvenes. Estos elementos, combinados con el aumento del apoyo a limitar la inmigración, apuntan a una recomposición de actitudes hacia valores progresistas y una mayor receptividad a discursos que enfatizan el control, la seguridad y la preservación identitaria.
Fenómeno multifactorial
El crecimiento del apoyo a limitar la inmigración en Cataluña es un fenómeno multifactorial que debe analizarse en el marco de transformaciones sociales, económicas y políticas más amplias. La velocidad del cambio entre 2023 y 2025 sugiere una alta sensibilidad de la opinión pública a los debates sobre migración, así como una posible normalización de posturas que años atrás eran minoritarias en algunos sectores políticos. Su evolución futura dependerá, en gran medida, de la capacidad de las instituciones para abordar las preocupaciones subyacentes —reales o percibidas— sin renunciar a los principios de acogida e integración que han definido la sociedad catalana en las últimas décadas.
Fuente: Sondeig d’Opinió ICPS 2025