
—Por si le interesa, estoy aquí debido a un baile: el Shuffle de Kansas City
—¿En qué consiste el Shuffle?
—El Shuffle se distingue en que, si todos van a la derecha, tú vas a la izquierda
—Nunca lo había oído
—Mmm, es algo que la gente nunca oye
¿Te suena este diálogo? Si no es así, te recomiendo la película El Caso Slevin, de donde sale este diálogo, y una de mis películas favoritas.
Y justo esta primera escena de la peli me recuerda mucho la situación actual de las Encuestas y las Elecciones generales del 29N.
Todo el mundo (o casi) está mirando hacia la derecha. Desde hace meses (inicios de 2025) se da por hecho la victoria holgada del PP y una mayoría abrumadora de la derecha en el Congreso, más de 190 escaños.
Todas las encuestadoras y medios, hasta los de izquierdas, han mostrado estos datos; porque solo miran hacia la derecha.
En el correo de análisis pasado (#7 El Rinoceronte de cartón de los 210 escaños) analizamos lo difícil que es que suceda un bloque de la derecha superando con creces el 50% y llegando a los 210 escaños.
¿Por qué? Por el histórico de participación y de votos al bloque de izquierda y derechas en las elecciones generales.
🔵 Miremos a la derecha
Si nos fijamos solo en el bloque de la derecha, no parece que haya ninguna relación entre participación y voto a este bloque.

En unas elecciones tienen una relación positiva; en otras, negativa, pero no hay una constante.
Lo único que se mantiene es que este bloque, desde 2011, ha recibido entre 11 y 12 millones de votos. Además, sus movimientos (crecidas y bajadas de voto) son progresivas y no explosivas.
Alguien podría decir, “es que ahora hay muchos votantes de izquierdas que se han movido a la derecha”, y es cierto, pero ¿son más de los que se movieron en 2023?
Miremos. En 2023, según la encuesta Preelectoral del CIS, 800.000 votantes de izquierdas acabaron votando a la derecha y 200.000 en sentido contrario: se movieron de derechas a izquierda. Saldo final de +600.000 votos para el bloque de la derecha, que acabó sumando exactamente los mismos votos que en 2019: 11.217.000.
Tres años de diferencia, una pandemia, indultos al procés de Cataluña, guerra de Ucrania, inflación… desgaste continuo del gobierno. El bloque de la derecha obtiene el mismo número de votos.
Mira de nuevo el gráfico de la evolución del voto al bloque de la derecha.

El voto al bloque de la derecha es muy estable, no sufre grandes picos, ni de subida ni de bajada, sus movimientos son suaves y progresivos.
Y en concreto, una línea casi recta desde 2011: 12 millones de votos en 2011, 10,9M en 2015, 11,1M en 2016, 11,2M en 2019 y 11,2M en 2023.
En estos 12 años: casos de corrupción del PP, gestión de la Crisis financiera, recortes, ruptura del bipartidismo, entrada de UPyD, Ciudadanos, Podemos y Vox, moción de censura, pandemia, etc.
Unas situaciones que, a priori, nos pueden llevar a pensar que la derecha gana o pierde votos, pero lo que ha ocurrido estos años es una reconfiguración del bloque: el voto fluye del PP a Ciudadanos; luego vuelve al PP y ahora se le vuelve a escapar hacia Vox.
Un bloque de la derecha tremendamente estable entre 11 y 12 millones de votos.
¿Esto quiere decir que la derecha se va a quedar en 12 millones de votos?
No tiene por qué, por dos razones.
Ahora las encuestas dan un trasvase de votos de izquierda a derecha similar al de 2023 (~800.000), pero en esta ocasión el movimiento inverso (de derecha a izquierda) es insignificante (~50.000).
Lo que apunta a un aumento de voto en la derecha, más de los 11,2 millones de 2023.
La segunda: hay un aumento significativo del censo electoral, 1,26 millones de nuevos votantes. En 2023 “solo” fueron 0,4M.
Sin embargo, los trasvases de voto (según las encuestas) de la abstención y de los nuevos votantes son similares a 2023. Nada indica una gran ampliación de este bloque.
Por lo que, con estos datos y el análisis histórico, no sería esperable que el bloque de la derecha tenga un aumento tan significativo como para llegar a, por ejemplo, 15 millones de votos.
Entonces, ¿qué podemos esperar?
Si miramos la tasa de variación de voto del bloque de la derecha, las mayores han sido en 1993 (+19% de variación y aumento del censo de 1,4 millones), 1996 (+18% de variación y aumento de 1,5M del censo) y 2011 (+17% y aumento de 0,7M de censo). En 2023 fue de +8% de tasa de variación y +0,4 millones de aumento del censo.
Con estos datos, podemos esperar un subida mínima de 8%, lo que supondría un mínimo de 12 millones de votos, y una subida máxima del 20%, lo que resultaría en 13,5 millones de votos.
Entonces, si el bloque de la derecha es tan estable y no depende de la participación, ¿tiene sentido mirar tanto a la derecha?
No, por eso es importante el baile, el Shuffle de Kansas City del 29N.
Porque mientras todos miran a la derecha, nosotros miramos a la izquierda.
🔴Miremos a la izquierda
Porque este es el bloque que determinará la participación y en consecuencia, nos dará la mayor aproximación del resultado en las elecciones.
Mira el bloque de la izquierda.

El bloque de la izquierda también ha sido muy estable desde 2015: entre 10,5 y 11,5 millones de votos.
Sin embargo, hay dos claves en este bloque que lo diferencian del de la derecha y lo hacen de suma importancia para estimar el resultado de las elecciones.
La primera: históricamente no tiene esa estabilidad y suavidad continua del bloque de la derecha; tiene movimientos explosivos de subida o bajada. Se rompe en el pico de 1979 a 1982, en la caída y recuperación de 1996-2000-2004 y lo mismo en 2008-2011-2015.

Para ponerlo en cifras, la tasa de variación del bloque de la derecha desde 1977 se ha movido entre el -9% y el +19%, un rango de 28 puntos. La de la izquierda es mucho más explosiva: entre el -29% y el +48%, un rango de 77 puntos.
La segunda es la enorme relación entre el bloque de la izquierda y la participación.
Si omitimos las dos primeras elecciones (1977 y 1979) existe una relación casi perfecta entre la variación de la participación y el voto a la izquierda. Si sube la participación, sube la izquierda. Si baja, descienden sus votos. No ocurre en la misma magnitud, pero la subida y bajada de la participación explica el movimiento del voto a la izquierda.
Con las encuestas podemos estimar la participación de las elecciones; con sus transferencias de voto y el histórico de las elecciones, estimar el número de votos; y después convertir esto a porcentajes de voto y escaños.
Y eso haremos en los siguientes análisis en profundidad: mirar más a la izquierda, estimar el rango de votos del bloque de la izquierda (como ya se ha hecho en este con la derecha), determinar con números la relación entre participación/izquierda/derecha y una serie de estimaciones basadas en la variación de la participación.
El análisis que acabas de leer se publicó primero en el Boletín de Colmena, suscríbete para no perderte nada.
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