El Frente Común de Rufián: entre el pragmatismo electoral y la complejidad política

📊 La propuesta de Rufián: ¿qué está planteando y por qué ahora?
En las últimas semanas, Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso de los Diputados, ha difundido con fuerza un diagnóstico compartido por parte de amplios sectores progresistas: la fragmentación de la izquierda alternativa penaliza su representación frente al avance de la derecha y la extrema derecha. El argumento central de Rufián es que:
“no tiene sentido que 14 izquierdas que piensan lo mismo se presenten por separado compitiendo por migajas”
Y que, en un sistema electoral con circunscripción provincial como el español, la dispersión del voto suele traducirse en peores resultados en escaños.
Por ello, propone cooperar electoralmente: que las fuerzas progresistas y soberanistas acuerden un programa común y coordinen candidaturas provincia por provincia para que solo la opción con más apoyo se presente en cada circunscripción. El objetivo explícito es “ganar escaños a Vox y al PP” y evitar que la derecha detenga a los progresistas por separado.
Este planteamiento se ha difundido a través de actos públicos y declaraciones en medios, y ha tenido eco entre algunos líderes de Compromís y Más Madrid, que ven en la idea un método pragmático para evitar la dispersión del voto progresista.
No obstante, la iniciativa no proviene de una hoja de ruta firmada por los partidos, sino de una iniciativa personal y estratégica de Rufián, lo que explica tanto el debate interno que ha generado como la incertidumbre sobre su viabilidad.
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⚖️ ¿Por qué una Coalición progresista mejoraría la asignación de escaños?
España utiliza un sistema de representación proporcional por circunscripciones provinciales con barrera electoral (5%) pero con sobremuestreo de provincias pequeñas. Esto significa que las fuerzas que concentran su voto en determinadas provincias obtienen más escaños por voto, mientras que las que dispersan su apoyo en todo el territorio sufren penalización.
En este contexto, una coalición o coordinación estratégica bajo un mismo lema —o al menos un acuerdo de no presentar listas duplicadas en ciertas provincias— puede:
- Evitar la competencia electoral entre formaciones de izquierda con votantes similares, lo que en muchas provincias lleva a que PSOE, Sumar, Podemos, Comunes, IU o partidos soberanistas se repartan votos que no alcanzan para obtener escaño(s) por separado.
- Transferir votos de manera más eficiente para convertir ese apoyo disperso en escaños efectivos, algo que partidos con presencia menor o fragmentada no consiguen solos.
- Generar un bloque más sólido frente al PP y Vox, que sí tienen una base territorial más homogénea en muchas zonas —factor que se traduce en ventaja en provincias medianas y pequeñas.
Un ejemplo empírico de este efecto, aunque hipotético, fue publicado en análisis demoscópicos: si las fuerzas propuestas por Rufián —Sumar, ERC, EH Bildu, BNG e IU— hubieran ido juntas en las últimas generales, hubieran obtenido más escaños que por separado, pasando de 45 a 49 diputados, con diferencias notables en provincias como Barcelona, Guipúzcoa, Pontevedra o Navarra.
🧠 Lo difícil de llegar a un acuerdo
A pesar de la lógica electoral que pueda tener esta propuesta, concretarla es muy complicado por diversas razones:
🔹 Fricciones internas y resistencias
- ERC no ha aprobado oficialmente la iniciativa en sus órganos institucionales y la dirección ha rechazado concurrir a las generales en una coalición estatal diferente a su propia lista.
- Fuerzas soberanistas como EH Bildu han señalado que no quieren confundir unidad política con unidad electoral y que la dinámica propia de su espacio territorial tiene otros objetivos prioritarios.
- Otros partidos del espacio de Sumar han acogido el debate con interés, pero han mostrado cautela sobre una coordinación que implique renunciar a presentarse en circunscripciones propias, por temor a perder legitimidad territorial y financiación.
🔹 La rivalidad política entre proyectos
Paralelamente a la propuesta de Rufián, Sumar, Más Madrid, Izquierda Unida y Comunes han iniciado su propio proceso de convergencia electoral bajo el lema “Un paso al frente”, que pretende reagrupar a las izquierdas en torno a una candidatura común (aunque con marca diferente). Este impulso competidor complica cualquier acuerdo de gran coalición que incluya a todos los actores.

🔹 Identidades y electorados distintos
En formaciones con bases territoriales fuertes o identidades soberanistas (Cataluña, País Vasco, Galicia), renunciar a listas propias puede significar perder capacidad de representación directa de su electorado. Esto choca con la lógica de coalición estatal que Rufián propone, generando desconfianza y dudas sobre si los votantes seguirían apoyando un proyecto tan amplio.
🐝 ¿Qué pasaría si se presentara un frente común de izquierdas como propone Garbiel Rufián?
Según la estimación que hicimos de la encuesta de GESOP para El Periódico de octubre de 2025, se aprecia que existe una base progresista significativa más allá del PSOE —incluyendo votantes de Sumar, Podemos, ERC, CUP, EH Bildu o BNG— y que una coalición amplia podría agrupar alrededor del 18,4% del voto entre estos colectivos si se presenta una candidatura conjunta que capte a ese electorado.

Aunque este dato no se traduce directamente en escaños sin un modelo de proyección específico, hay dos conclusiones demoscópicas relevantes en la estimación:
- Existe un potencial electoral concentrado en la izquierda alternativa que, bien articulado, puede traducirse en representación efectiva, especialmente en circunscripciones donde la diferencia entre entrar o no entrar en el reparto de escaños es estrecha.
- La estimación muestra que, aunque partidos como Vox y PP mantienen una presencia fuerte —especialmente Vox con un auge en varias encuestas—, el bloque progresista combinado podría tener una masa crítica significativa si minimiza la fragmentación.
📌 Entre la lógica electoral y la complejidad política
La propuesta de Rufián de una Coalición Progresista antes de 2027 parte de un análisis racional del sistema electoral español y del impacto que la fragmentación tiene sobre la traducción de votos en escaños. Coordinación estratégica y listas no duplicadas pueden, en teoría, reforzar la representación de la izquierda frente al crecimiento del bloque de derechas.
Sin embargo, las dificultades son profundas: choques de identidad, dinámicas territoriales diferentes, estrategias internas de partido y proyectos paralelos como el impulso de Sumar y aliados hacen que una gran coalición completa sea un desafío político que requeriría un nivel de generosidad, flexibilidad y concesiones que no parece existir en este momento.
Nuestra Estimación sugiere que existe un potencial electoral real para un bloque progresista, pero su éxito electoral dependerá tanto de la movilización de ese electorado como de la capacidad de los líderes para acordar una fórmula de coalición que no diluya las identidades políticas ni asuste a sus respectivos votantes.
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